En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) visibiliza el liderazgo femenino dentro de la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra (UACT), donde actualmente tres mujeres dirigen los programas académicos en áreas tradicionalmente asociadas al género masculino, como la minería, la geología y la ingeniería. A través de sus testimonios, comparten los retos que han enfrentado y reflexionan sobre la importancia de ampliar la presencia femenina en la conducción académica de estas disciplinas.
Al frente del Programa Académico de Ingeniero Geólogo se encuentra Ma. Jesús Mata Chávez, egresada de la entonces Escuela de Minas de la UAZ, quien ha consolidado una trayectoria académica vinculada tanto a la docencia como a la investigación aplicada, participando en estudios sobre las propiedades de los cuarzos como atenuadores de radiación y desempeñándose como Coordinadora de Trabajos Técnicos en la XXXVI Convención Internacional de Minería de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, uno de los encuentros más relevantes del sector en el país.
Al referirse a los retos que ha enfrentado en este campo, Mata Chávez añadió que la minería ha sido históricamente un ámbito dominado por hombres, lo que ha representado barreras para la integración de las mujeres, particularmente en el entorno laboral y en el trabajo de campo. Sin embargo, enfatizó que en términos de conocimientos, capacidad técnica y toma de decisiones, las mujeres se encuentran en igualdad de condiciones para desempeñarse profesionalmente.
Desde su perspectiva, el liderazgo femenino en la academia tiene un efecto transformador. “La presencia de la mujer en la ciencia y en la academia da continuidad a la transformación social”, afirmó. Recordó que, a lo largo de la historia, muchas mujeres participaron en proyectos científicos cuyos aportes pasaron desapercibidos, mientras el reconocimiento fue otorgado a hombres. “Por eso debemos seguir abriéndonos camino y asumirnos como impulsoras del cambio”, expresó.
Por su parte, Karla Denisse Martínez Hernández, responsable del Programa Académico de Ingeniero Minero Metalurgista, ha orientado su interés profesional hacia la geoquímica ambiental aplicada a la minería, un campo estratégico en un contexto donde la sostenibilidad es una exigencia social creciente. Su enfoque busca comprender el comportamiento de rocas, residuos mineros y recursos hídricos para prevenir afectaciones ambientales y promover una actividad extractiva más responsable.
“Para mí estar al frente de este espacio también ha sido una fuente de aprendizaje, pues confirma que las mujeres podemos desarrollarnos plenamente en campos históricamente dominados por hombres, demostrando con preparación, trabajo y constancia nuestras capacidades y aptitudes”.
Martínez Hernández reconoció que “sin duda, la presencia de mujeres en puestos de conducción académica transforma no solo la manera en que se enseña la ciencia, sino también la forma en que se vive y se percibe. Representa un referente para las nuevas generaciones y contribuye a romper estereotipos, mostrando que la ciencia y la toma de decisiones académicas también tienen rostro de mujer”, señaló.
Finalmente, la responsable del Programa Académico de Ciencias Ambientales, Ruth Robles Berumen, compartió que a lo largo de su trayectoria profesional ha enfrentado diversos retos, entre ellos su incursión en la industria automotriz. Sin embargo, destacó que esta experiencia no representó un obstáculo, sino una oportunidad de aprendizaje que le permitió confirmar que hombres y mujeres poseen las mismas capacidades directivas.
Subrayó que dirigir un programa académico implica acompañar a las y los estudiantes en su formación para enfrentar escenarios profesionales cada vez más complejos. Asumir esta responsabilidad, añadió, supone en ocasiones postergar expectativas personales para dedicar tiempo y conocimiento al fortalecimiento institucional; no obstante, también brinda la posibilidad de incidir de manera directa en la conducción académica y en la contribución social de la universidad.
En el marco de esta conmemoración, Robles Berumen coincidió en que el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia es una oportunidad para reconocer y reivindicar el valor del trabajo femenino en todos los ámbitos del conocimiento. “Hombres y mujeres compartimos los mismos derechos y capacidades. Nuestras diferencias no restan; por el contrario, fortalecen. Si aspiramos a una sociedad más justa y equitativa, debemos avanzar integrando a todas y todos”, concluyó.
A pesar de los desafíos históricos y estructurales que aún enfrentan las mujeres en los campos de ciencia, la presencia de tres académicas al frente de los programas de la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra refleja que pueden asumir la conducción de áreas estratégicas para el desarrollo científico y productivo del estado



