Por: Noemí Luna Ayala.
Nada parece saciar la ambición de Morena por concentrar el poder. Con una mayoría artificial en la Cámara de Diputados, construida a partir de acuerdos y maniobras que distorsionan la voluntad popular, el oficialismo volvió a imponerse para convocar a un Periodo Extraordinario de Sesiones esta semana.
No se trata de responder a las urgencias nacionales, sino de acelerar reformas que fortalecen su control político sobre México.
En pocos años, Morena desapareció organismos autónomos, debilitó la transparencia y eliminó herramientas esenciales para medir la pobreza. También convirtió al Poder Legislativo en una simple oficialía de partes y avanzó sobre el Poder Judicial con una reforma que pone en riesgo la independencia de jueces y magistrados.
A ello se suma el control de instituciones clave como la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el INE, encabezadas por perfiles afines al régimen. Mientras tanto, presiona a medios de comunicación independientes, utiliza consulados mexicanos en Estados Unidos para actividades políticas y promueve contenidos ideológicos desde los Libros de Texto Gratuitos.
Hoy México enfrenta una realidad alarmante: un gobierno que no tolera contrapesos y que busca imponer un pensamiento único. Y, aun así, Morena quiere más. No le basta con controlar instituciones; ahora pretende legislar para blindarse políticamente y perpetuarse en el poder.
Las acusaciones internacionales sobre la relación entre el crimen organizado y actores políticos del oficialismo no pueden minimizarse. Ahí están los señalamientos contra gobernadores como Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal y Marina del Pilar Ávila. También los casos de los senadores Adán Augusto López y Enrique Inzunza, vinculados por distintos señalamientos con estructuras criminales.
Frente a ello, Morena no combate la narcopolítica: la protege. Por eso impulsó este Periodo Extraordinario para aprobar cuatro reformas orientadas a limitar la libertad de expresión, restringir opiniones críticas sobre México y abrir la puerta a decisiones arbitrarias sobre procesos electorales.
En Acción Nacional nos opusimos porque este periodo no busca resolver la inseguridad, la crisis económica o la falta de medicamentos. Su verdadero objetivo es darle más poder a Morena y a sus aliados.
Por nuestra parte, impulsaremos temas prioritarios para defender la democracia: nulidad de elecciones con intervención del crimen organizado, pérdida de registro a partidos vinculados con narcopolíticos y desaparición de poderes en Sinaloa ante la ingobernabilidad.
No podemos permitir que la narcopolítica se normalice en México. Defender la democracia es impedir que el poder se utilice para someter a las y los ciudadanos.



