Presenta en Zacatecas su “Diccionario Lopezvelardeano” el Escritor Marco Antonio Campos

Para Marco Antonio Campos, lo que maravilla de Ramón López Velarde es que es el único poeta que uno puede leerlo diario y diario hay algo nuevo; además, es en la poesía, dijo citando al poeta portugués Fernando Pesoa, donde se encuentra la verdadera biografía de un poeta, pues está su alma y del alma salen los versos, lo que no expresamos todos los días y que tiene una parte irracional.

 

El escritor, narrador, poeta y ensayista, estudioso además de la obra Velardeana, se reencontró una vez más en la tierra del bardo de Jerez, para presentar su obra “Diccionario Lopezvelardeano”, que tuvo los comentarios de Zoar Román y Jánea Estrada Lazarín, en un evento organizado por el Gobierno de Zacatecas, a través del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) “Ramón López Velarde”, celebrado en la Petroteca del Antiguo Templo de San Agustín.

 

Aquí, él también traductor, dijo que la prosa del autor de “Sangre devota” es maravillosa, hay grandes poetas en prosa y grandes poetas en verso. El valor de López Velarde es cómo maneja la majestad de lo mínimo, y la épica velardeana no se puede recitar, cuando lo hacen matan el poema, matan el gusto y hacen correr a la gente, apuntó.

 

Antes agradeció los textos de Zoar y Jánea, dijo que en ambos percibió dos lecturas de su obra: de “corrido” como lo hizo Jánea y de un lado para otro, como hizo Zoar, a la manera de leerse un diccionario. Con ambas intervenciones se sintió sorprendido por la vigencia del poeta, el que siga tan vivo; que no ha dejado de crecer en México y que une a todos los poetas mexicanos, salvo a Sabines, pues Velarde era el poeta del deseo y Jaime el de la realización continua.

 

Zoar Roman partió su intervención hablando del correo electrónico que le escribió al autor hace poco más de un año, y que compartió con los zacatecanos reunidos en la Petroteca de Zacatecas con la emoción, dijo, de la lectura recién terminada del Diccionario Lopezvelardeano y por haberse acercado al arte y a la literatura desde lo personal y lo íntimo, en especial a autores como Velarde y Marco Antonio.

 

Para la joven estudiosa de la literatura y la lingüística, “aproximarse a Ramón López Velarde requiere delicadeza y sensibilidad, escrupulosidad y persistencia, pues la poética velardeana es compleja: por su intertextualidad, por la tradición que le precede, por el léxico rico y en ocasiones rebuscado, porque demanda un esfuerzo activo del lector.

 

“Se ha dicho casi todo sobre la vida de alguien, tantos estudios e investigadores no pueden ser en vano. Y, sin embargo, luego de un siglo, el autor continúa despertando tanto nuestro interés literario como nuestra curiosidad por husmear”, entre ellas”, y reflexionó entonces en las publicaciones del centenario luctuoso de Velarde, entre las que se encuentran el Diccionario Lopezvelardeano que la tarde de este jueves reunió a decenas de zacatecanos.

 

Dijo que esta obra es una conversación transgeneracional. Velarde instaura una poética con su obra, y una mítica con su vida, y “esta es justo la relación que explora el Diccionario Lopezvelardeano de Marco Antonio Campos Álvarez. La conexión que establece entre la vida y obra de Velarde no es nueva, pero hacerlo de manera tan crítica a la par de sugestiva sí lo es”.

 

Zoar acotó que el diccionario es un excelente texto que guía sobre al menos 49 entradas/términos velardeanos, 42 si quitamos siete, casi minucias curiosas, pero también sobre otros estudios. “Afirmo que son al menos 49 porque evidentemente de esas casi 50 entradas se desprenden otros puntos y vertientes”.

 

En su momento, la historiadora y periodista cultural Jánea Estrada dijo que el Diccionario Lopezvelardeano, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, en el número 13 de la Serie Cátedra Universitaria, en el 2021 auguraba un buen año; año Lopezvelardeano que iniciaba con buenas noticias.

 

Estrada Lazarín habló del poeta nacional y del mensaje de Luis García Montero cuando en 2017 recibió el Premio Internacional de Poesía Ramón López Velarde en el que destacó que “el título de poeta nacional significa, en la posteridad lírica, al leer la bibliografía crítica se encuentran voces que consideran el ser un poeta nacional un honor oficial, pero también voces que lo entienden como un amplio reconocimiento sentimental de sus lectores; lo significativo es que en el caso de López Velarde creo que coinciden los dos argumentos”.

 

Imaginó entonces una especie de diálogo entre García Montero y Marco Antonio Campos, y que en el Diccionario Lopezvelardeano, en el apartado “Poeta. Poeta nacional” menciona: “… pensamos que no solo no quiso serlo, ni siquiera se le ocurrió. Pero ¿lo es? Una cosa es cierta: no es el poeta oficial, y no lo es probablemente porque estamos ante un poeta difícil y nuestros funcionarios conocen apenas el alfabeto. ¿Nacional? Salvo en el estado de Zacatecas, ningún gobierno lo toma para sí, entre ellos el mismo gobierno federal”.

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