Universitaria Daniela Ruiz Gana Premio Estatal

A partir de una experiencia durante su servicio social, la egresada de la Unidad Académica de Artes (UAA) de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Daniela Ruiz López, comenzó a preguntarse cómo acercar la enseñanza musical a personas con discapacidad visual.

Ocho años después, el trabajo desarrollado a partir de aquella inquietud la hizo acreedora al Premio Estatal de la Juventud Zacatecas 2026, en la categoría de Discapacidad e Integración.

Egresada de las licenciaturas en Canto y Música con Énfasis en Instrumento -guitarra-, la universitaria recordó que su acercamiento a la enseñanza inclusiva inició en 2018, mientras realizaba su servicio social con estudiantes provenientes de comunidades de Pánfilo Natera, entre ellas La Tesorera y El Saucito, quienes acudían los sábados a recibir formación artística en la UAZ.

Como parte de esta iniciativa, el municipio apoyaba con el traslado de los estudiantes, mientras que la Universidad brindaba los espacios para su formación. Fue entonces cuando Daniela conoció a una joven con discapacidad visual y comenzó a impartirle clases de música, experiencia que despertó su interés por buscar alternativas que facilitaran su aprendizaje.

“Fue a partir de ahí que me interesé. Empecé a buscar formas de enseñarle y me di cuenta de que no encontraba materiales; sabía que existían, pero no tenía acceso a un método como tal. Entonces nació la inquietud de profundizar en ello”, relató.

  • La inquietud se convirtió en método

La experiencia adquirió una nueva dimensión durante la pandemia, cuando Daniela tuvo acceso a un curso virtual impartido desde Colombia en el que aprendió musicografía braille con la maestra Mónica Pérez Valderrama, especialista en pedagogías musicales incluyentes. Más tarde, como parte de una asignatura de la Licenciatura en Música, retomó esos conocimientos para desarrollar como proyecto final un método de enseñanza de guitarra para personas con ceguera y debilidad visual.

“En la materia teníamos que crear un método de guitarra y, con lo que ya había aprendido, pensé: ‘voy a crear un método para personas ciegas’. A partir de ahí comencé a desarrollarlo y, cuando egresé, tuve la oportunidad de llevarlo a la práctica mediante talleres”, explicó.

Su propuesta combina diferentes recursos de acuerdo con las necesidades de cada estudiante. La musicografía braille permite representar notas, figuras y otros elementos musicales para quienes utilizan este sistema de lectoescritura; para las personas con debilidad visual emplea materiales con caracteres ampliados y, cuando es necesario, incorpora recursos auditivos.

Para Daniela, la adaptación constante es una parte fundamental del proceso educativo. Por ello, además de considerar las necesidades particulares de sus estudiantes, toma en cuenta sus intereses y contextos musicales, incorporando desde repertorio regional y popular hasta música clásica.

“Lo que quiero es que tengan seguridad, que disfruten lo que están haciendo. No se trata de encasillarlos en un solo género, sino de que exista una diversidad en la que puedan aprender guitarra a partir de la música que también les gusta”, afirmó.

Esta labor continuó a través de talleres de guitarra para personas con discapacidad visual en el Centro Estatal de las Artes (CEART). En la primera edición participaron alrededor de 20 personas y, actualmente, Daniela mantiene seguimiento con estudiantes que han permanecido en el proyecto durante dos años.

El proceso también ha permitido llevar el trabajo de las aulas a los escenarios. En colaboración con las áreas de teatro y danza aérea del CEART, sus estudiantes participaron en una presentación en el Teatro Ramón López Velarde, experiencia que, señaló, permitió generar un espacio donde artistas con y sin discapacidad formaron parte de una misma propuesta.

“No fue ‘ellos y nosotros’; fuimos todos. Mis alumnos, las personas de teatro, danza y música participamos y colaboramos. Se formó una comunidad”, expresó la universitaria, quien destacó que algunos de sus estudiantes también han comenzado a participar en festivales y otros espacios culturales.

  • Música para todos

A lo largo de estos años, Daniela ha identificado que uno de los principales obstáculos para el acceso de las personas con discapacidad a la formación artística no se encuentra necesariamente en sus capacidades, sino en el desconocimiento sobre cómo adaptar los procesos educativos.

“A veces pensamos inconscientemente que existe una barrera porque no sabemos cómo acercarnos o cómo adecuar la enseñanza. Muchas veces basta con preguntar: ‘¿qué necesitas?’. Cada persona tiene su proceso, su tiempo y su manera de aprender”, señaló.

La egresada reconoció que su paso por la Universidad fue determinante para construir el proyecto que hoy desarrolla, no sólo por los conocimientos adquiridos durante ambas licenciaturas, sino por las experiencias, docentes y estudiantes que contribuyeron a consolidar su vocación por la enseñanza.

Por ello, recibir el Premio Estatal de la Juventud representa también un reconocimiento colectivo. “Estoy muy contenta de haber ganado, pero no ha sido solamente por mí. Han estado mis profesores de música, mis alumnos, mi familia y mis amigos. Yo agradezco que mis estudiantes confíen en mí para poder compartirles lo que sé, porque también he aprendido muchísimo de ellos”.

Tras obtener esta distinción, Daniela busca actualizar y ampliar su método, llevar sus contenidos a plataformas digitales y capacitar a otras personas interesadas en desarrollar procesos de enseñanza musical inclusivos, con la intención de que la propuesta llegue a un mayor número de estudiantes.

“Yo puedo ser un parteaguas, pero eso no significa que tenga que ser la única. Puede haber más personas que quieran aprender a enseñar o personas con discapacidad que quieran acercarse a la guitarra, al canto o a cualquier otro instrumento. Lo importante es compartir el conocimiento y crear comunidad”, puntualizó.

Para la egresada de la UAZ, el objetivo final permanece ligado a la convicción con la que comenzó el proyecto hace ocho años, hacer de la música un espacio al que todas las personas puedan acceder.

“Quiero que haya más música para todos, sin límites; que una persona pueda simplemente disfrutar un domingo tocando la guitarra. La discapacidad no es una barrera, sino otra forma de ver la vida”, concluyó.

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